El ocaso de las infraestructuras en la era de Twitter (II.c)

 

Introducción

En el artículo anterior de esta serie introduje un sencillo modelo conceptual para analizar el margen de maniobra en la política de precios de uso de una infraestructura, cuando se desea mantener el cuestionamiento de los usuarios por debajo de un valor determinado. Allí vimos también que dicho cuestionamiento, inicialmente generado por, y dirigido al, precio de uso de las infraestructuras, se convierte irremediablemente -y sin necesidad de causa real- en un cuestionamiento enfocado directamente al operador. En el presente artículo y los inmediatamente siguientes analizaremos las principales causas de dicho cuestionamiento.

Motivos para el cuestionamiento social del precio

La mera existencia de infraestructuras de uso gratuito es ya un incentivo para cuestionar el precio de las otras por las que se debe pagar. Resulta difícil entender por qué unas pueden ser gratuitas y otras no. Otras veces, además, el cuestionamiento surge de la percepción de agravios comparativos, como cuando se fija un precio demasiado alto comparado con el de infraestructuras similares en otros lugares. Finalmente, sin ánimo de ser exhaustivo, a menudo afloran también motivaciones de tipo emocional (solidaridad social, interés político, etc.). Muestra de ello, por ejemplo, es el cuestionamiento social a que las personas con escasez de recursos tengan que pagar por servicios considerados básicos.

La tipología de los motivos para cuestionar el precio es en definitiva muy variada. Además, como en todos los asuntos reales de cierta complejidad, el cuestionamiento social suele producirse por convergencia simultánea de varios de esos diferentes motivos, generándose una problemática variada y muy específica en cada situación concreta. Pero, a efectos de simplicidad y generalidad de aplicación de lo que sigue, no voy a analizar aquí problemáticas muy específicas. Aunque en algunos casos emplearé ejemplos con fines de clarificación, pretendo más bien identificar y analizar los motivos que generan cuestionamiento social del precio desde una perspectiva general. Además, para evitar subjetividad, no entraré en valoraciones de tipo emocional, ni enjuiciaré la conveniencia o no de introducir compensaciones sociales. En particular, supondré que la fijación de precios de uso de las infraestructuras no se emplea como medio de redistribución de rentas. Desde luego, esto no siempre es así en la práctica. Y ello tendrá efectos positivos o negativos según las circunstancias de cada caso concreto. La realidad, por tanto, será en todo caso más compleja que lo aquí descrito, pues suele mezclar simultáneamente motivos ambientales, sociales, económicos, ideológicos, políticos, emocionales, etc., que suelen además amplificarse entre sí. En todo caso, las simplificaciones que aquí incluyo no restarán generalidad a las conclusiones del análisis que presento.

Para una exposición más sistematizada, clasificaré los motivos del cuestionamiento social en tres grandes grupos, según su naturaleza:

  1. Motivos de naturaleza cuantitativa, que se basan en la relación existente entre el Precio Fijado (PF, pago que se exige por el uso de una determinada infraestructura, ver artículo anterior) y otro indicador de referencia.
  2. Motivos de naturaleza emocional, que no se basan en criterio cuantitativo alguno, sino que obedecen a consideraciones de tipo sociológico, ideológico, político, o puramente emotivo.
  3. Motivos de naturaleza tecnológica, que surgen como consecuencia del desarrollo exponencial de las tecnologías digitales actuales.

En lo que resta de este artículo analizaremos en detalle los motivos de naturaleza cuantitativa, dejando para artículos siguientes los otros dos grupos.

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El ocaso de las infraestructuras en la era de Twitter (II.b)

Introducción

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En el artículo anterior de esta serie, analizamos la relación entre el ámbito de uso de las infraestructuras de servicios públicos y la consideración social de su operador. Vimos que el hecho de tener que dar servicio a un gran número de usuarios tiene una sucesión de consecuencias que lleva inevitablemente a incentivar el cuestionamiento del operador, con independencia de que desarrolle su tarea con calidad, rigor, eficiencia y precio justo.

En el presente artículo analizaremos la mecánica y los condicionantes que la existencia de ese cuestionamiento introduce en la política de precios de uso de las infraestructuras, sin salir -de momento- de lo que en la Introducción del artículo anterior denominé la característica de ámbito de las infraestructuras.

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El ocaso de las infraestructuras en la era de Twitter (II.a)

Introducción

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En el artículo anterior presenté tres características que creo básicas para entender la más que discreta consideración social de los operadores de infraestructuras de servicios públicos que se da actualmente.

Vimos así, en primer lugar, una característica de ámbito de prestación que, en el caso de las infraestructuras de servicios públicos, está constituido por colectivos varias veces más grandes que los de sus propios promotores. Este ámbito incluye poblaciones enteras de ciudades o países, e incluso mayores.

En segundo lugar, una característica de naturaleza, que deriva de estar formadas por elementos materiales, físicos, dispuestos espacialmente de una forma específica y con una esperada larga vida útil.

Y en tercer lugar –last but not least– una característica de objetivo, que no es otro que convertir en realidad futura una situación imaginada en el presente.

En los próximos artículos iremos analizando, secuencialmente para cada una de estas características, cómo se concreta su impacto en la consideración social del operador.

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El ocaso de las infraestructuras en la era de Twitter (I)

Introducción

varioustwitter

Es evidente que el presente nivel mundial de desarrollo no habría sido posible sin la implantación de complejas infraestructuras de transporte, energía, comunicaciones, hidráulicas, etc. No obstante, en el momento actual, se aprecia un sensible descenso en la consideración social de los operadores de estas infraestructuras de servicios públicos.

En la serie de artículos que aquí comienzo, presentaré y analizaré las que -a mi juicio- son las principales causas de esta situación. Una vez analizadas, propondré algunas actuaciones que podrían permitir a los operadores recuperar y mantener una mejor consideración social, más acorde en todo caso a la real importancia de la función que desempeñan. De eso es en definitiva de lo que se trata. Porque no prestar a los operadores la consideración que merecen puede tener un efecto disuasorio que dificulte notablemente el progreso y, probablemente, la vida cotidiana de las personas. Y el mundo actual presenta ya suficientes complejidad y dificultades como para incrementarlas artificialmente y sin ventaja alguna.
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