Agua, innovación y capital riesgo: una buena alianza

La gestión del agua es una actividad enmarcada en el ámbito de la economía tradicional. No obstante, a medida que la economía digital y sus maneras se va desarrollando a una velocidad de vértigo, este sector no va quedar fuera de su alcance. Las cosas no van a poder seguir haciéndose como antes. En consecuencia, en los tres ámbitos de la gestión del agua (agrícola, industrial y urbano), se va a requerir un gran esfuerzo de innovación, de aplicación de nuevas tecnologías a nuevos problemas, en un contexto además de inmediatez e incertidumbre, como el que caracteriza los tiempos actuales. Como siempre, en esta situación se puede ver una amenaza pero también una oportunidad. Y para capturar esaoportunidad es imprescindible un modelo de negocio colaborativo y con aportaciones de personas y tecnologías de muy diversa especialidad y naturaleza. Hay que desplegar pues un enfoque  especialmente exigente en emprendeduría e innovación abierta. Y, por tanto, se trata de un espacio donde el capital riesgo tiene mucho que aportar. Algunas empresas están por ello constituyendo fondos de capital riesgo como refuerzo en la búsqueda de nuevas oportunidades y un nuevo encaje de la actividad tradicional en un mundo de desarrollo tecnológico disruptivo y vertiginoso.

Estos son los principales temas que trato en el artículo que publico en la revista El Economista, en su monográfico de febrero sobre Agua y Medio Ambiente.

Smart Cities: El cambio de paradigma llega a la gestión de las ciudades

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Tres factores (facilidad de gestión de la información, reducción de costes y nuevos hábitos sociales y de participación) van a afectar muy especialmente a la manera de gestionar los servicios urbanos. Con toda seguridad, se va a pasar del modelo clásico de gestión independiente y jerarquizada de cada uno de dichos servicios (transporte, energía, telecomunicaciones, agua, residuos…) a otro basado en la gestión de la ciudad como un todo, con un fuerte foco en la sostenibilidad y la maximización de la resistencia a emergencias.

No está claro aún cómo va a funcionar y a organizarse este nuevo modelo integrado de gestión de la ciudad, ni quiénes van a ser sus actores y protagonistas principales, ni el reparto de papeles que van a desempeñar, ni siquiera el de las responsabilidades correspondientes. Pero está claro que este modelo se va a ir definiendo más nítidamente e imponiendo paulatinamente y sin pausa. Y, por ello, para avanzar en la concreción de este modelo en el menor tiempo posible, resulta imprescindible implantar instrumentos de emprendeduría, innovación abierta y capital riesgo.

Estos son los argumentos principales del artículo que he publicado hoy en el recién inaugurado blog de Aqualogy, bajo el título Citiness y Vento, dos instrumentos de Aqualogy para construir la nueva ciudad