La cuarta “P”, que será la primera

Construyendo PPPA lo largo de esta persistente crisis económica, y ante la sequía generalizada de contratación de proyectos públicos de envergadura, ha sido frecuente oír hablar del Partenariado Público Privado (Public Private Partnership, PPP) como fórmula a la que podría recurrirse para viabilizar proyectos necesarios pero carentes de posibilidades de financiación desde la Administración Pública.

Los humanos somos, esencialmente, creativos. Por ello, en la práctica, sucede con los grandes conceptos que diferentes actores hacen interpretaciones muy distintas, según su propia creatividad. Y el PPP no es una excepción. Así, no es raro encontrar políticos y gestores públicos que piensan, totalmente convencidos, que PPP quiere decir, sin más, que el privado aporta la financiación y ellos inauguran la obra. También se dan empresarios que creen, con igual convencimiento, que PPP significa que ellos tienen la iniciativa y la Administración Pública (o directamente el contribuyente), corre con el 100% del riesgo.

El convencimiento total con el que ambos grupos defienden sus tesis es de tal magnitud, que con sólo cerrar un instante los ojos, se nos ilumina la mente con un sinnúmero de ejemplos de las dos situaciones. Y la prueba definitiva de la solidez de ese convencimiento (junto con la evidente capacidad de influencia de unos y otros) está en que en muchos de esos ejemplos no estamos hablando precisamente del chocolate del loro, sino de cifras cien o mil millonarias… Leer más de esta entrada

Emprendeduría corporativa: un caso práctico de aplicación

Reproduzco aquí el artículo que publiqué el pasado 18 de Diciembre en el Blog de Aqualogy sobre la iniciativa de capital riesgo que estamos desarrollando en el marco de las iniciativas de emprendeduría corporativa.

Emprendeduría Corporativa: una iniciativa que avanza en Aqualogy

La emprendeduria corporativa avanza

Hay quien dice que fue el legendario crack del management Peter Drucker quien acuñó por primera vez el término Emprendeduria Corporativa (Corporate Entrepreneurship, en su versión original) para referirse al desarrollo de nuevas iniciativas empresariales o de creación de valor dentro de una empresa u organización ya consolidada. El concepto involucra prácticas como las de un clásico emprendedor independiente, pero dentro mismo de la estructura de una gran empresa o entidad social. Así, los que trabajan en Emprendeduría Corporativa (EC en lo sucesivo) tienen en su organización la tarea de convertir una idea en un producto acabado y rentable comercialmente, aplicando innovación y riesgo. Leer más de esta entrada

Agua, innovación y capital riesgo: una buena alianza

La gestión del agua es una actividad enmarcada en el ámbito de la economía tradicional. No obstante, a medida que la economía digital y sus maneras se va desarrollando a una velocidad de vértigo, este sector no va quedar fuera de su alcance. Las cosas no van a poder seguir haciéndose como antes. En consecuencia, en los tres ámbitos de la gestión del agua (agrícola, industrial y urbano), se va a requerir un gran esfuerzo de innovación, de aplicación de nuevas tecnologías a nuevos problemas, en un contexto además de inmediatez e incertidumbre, como el que caracteriza los tiempos actuales. Como siempre, en esta situación se puede ver una amenaza pero también una oportunidad. Y para capturar esaoportunidad es imprescindible un modelo de negocio colaborativo y con aportaciones de personas y tecnologías de muy diversa especialidad y naturaleza. Hay que desplegar pues un enfoque  especialmente exigente en emprendeduría e innovación abierta. Y, por tanto, se trata de un espacio donde el capital riesgo tiene mucho que aportar. Algunas empresas están por ello constituyendo fondos de capital riesgo como refuerzo en la búsqueda de nuevas oportunidades y un nuevo encaje de la actividad tradicional en un mundo de desarrollo tecnológico disruptivo y vertiginoso.

Estos son los principales temas que trato en el artículo que publico en la revista El Economista, en su monográfico de febrero sobre Agua y Medio Ambiente.

Apalancamiento mercantil

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En estos tiempos de crisis galopante, uno de los problemas más importantes que tienen las empresas (sobre todo PYMES y pequeños emprendedores) es el de la falta de financiación. Como cualquier economista o empresario sabe, la financiación externa es un elemento fundamental para potenciar el funcionamiento de la empresa y hacerla crecer. La faculta -entre otras cosas- para poder contar con los medios necesarios para producir los bienes con cuyas ventas recibirá unos ingresos que le permitirán devolver a posteriori la financiación recibida y generar beneficios.

"Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo"

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”

La potenciación del funcionamiento de la empresa que aporta la financiación externa es tan grande que se ha hecho el símil de la palanca, en línea con lo que decía Arquímedes: dadme un punto de apoyo y moveré el mundo. Y por ello, a este efecto potenciador de la financiación se le denomina comúnmente en el lenguaje empresarial y contable como apalancamiento financiero.

En circunstancias normales (es evidente que ahora no estamos en esta normalidad, aunque es de esperar que algún día volverá), apalancar financieramente a las empresas para potenciar su funcionamiento es una de las actividades cotidianas de los bancos, que realizan a través de préstamos y otros instrumentos de diversa naturaleza.

Este tipo de apalancamiento se da en las empresas y en las pequeñas actividades mercantiles desde que existen los bancos, y forma parte natural y tradicional del modelo clásico de negocio de estas últimas entidades.

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