El ciudadano y el agua en la Smart City

El número 57, de abril de 2018 de la revista TintaLibre incluye mi artículo de idéntico título que este post. Se puede consultar dicho artículo íntegro aquí. A continuación se muestra un resumen muy esquemático de las principales conclusiones de dicho artículo:

La evolución de los servicios urbanos de agua constituirá una pieza fundamental en el desarrollo de la Smart City. Pero no serán como los actuales, centrados exclusivamente en el agua, sino que estarán enfocados a mejorar transversalmente la calidad de vida en la ciudad, desde el punto de vista y con la colaboración del ciudadano como objetivo central. Ello obligará a un fundamental cambio de foco, tal como se representa en la siguiente Figura 1:

Figura 1 - DE-A

Figura 1.- Cambios de foco necesarios y convenientes en los servicios de agua urbanos

Para ello, en el servicio de distribución de agua, va a ser imprescindible introducir ajustes de envergadura en su definición, su funcionamiento, su cultura y su regulación. Serán ajustes de tal importancia que habrá que destruir los cimientos actuales para luego levantar los nuevos, adaptados a los tiempos. Será necesaria la participación de todos los estamentos. En especial, será imprescindible contar con un Regulador Público profesional y capacitado, capaz de trabajar en entornos de alta velocidad de cambio y complejidad creciente, y muy familiarizado con las maneras de la economía digital.

Lo digital ha facilitado la participación masiva y directa de las personas en campos anteriormente impensables. El ciudadano smart es un ciudadano participativo y conectado, que le gusta y está capacitado (por formación) y habilitado (por la tecnología) para aportar y recibir en red. Estamos, por tanto, en los albores del Modelo PPPP (Participación Público-Privada y de Personas), en el que resulta imprescindible que los tres actores (administración Pública, iniciativa Privada y Personas) jueguen simultáneamente papeles protagonistas, cada uno con su rol específico. Con la unión de sus esfuerzos pueden favorecer el cambio en el enfoque de los sistemas de distribución urbana de agua, en los términos indicados en la Figura 1.

La fuerza de este modelo está precisamente en la conjunción armónica de roles, capacidades e intereses de estos tres actores, apoyados en el desarrollo tecnológico, el talento emprendedor que se acumula en las ciudades, el espíritu colaborativo y constructivo del ciudadano smart, y el imperio de la innovación. El resultado de todo ello será una contribución muy valiosa para nuestras ciudades que, cada vez más, requieren soluciones imaginativas, viables, bien gestionadas y un Regulador profesional y sólidamente capacitado.

Quedarán completamente fuera de lugar las políticas de desagregación que pretendan eliminar alguna de las P de este modelo. La unión solidaria y armónica de las 4P es el único esquema que puede hacer frente al cambio de paradigma que se avecina. Cualquier otro modelo quedaría completamente obsoleto antes de empezar.

 

 

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El ocaso de las infraestructuras en la era de Twitter (II.c)

 

Introducción

En el artículo anterior de esta serie introduje un sencillo modelo conceptual para analizar el margen de maniobra en la política de precios de uso de una infraestructura, cuando se desea mantener el cuestionamiento de los usuarios por debajo de un valor determinado. Allí vimos también que dicho cuestionamiento, inicialmente generado por, y dirigido al, precio de uso de las infraestructuras, se convierte irremediablemente -y sin necesidad de causa real- en un cuestionamiento enfocado directamente al operador. En el presente artículo y los inmediatamente siguientes analizaremos las principales causas de dicho cuestionamiento.

Motivos para el cuestionamiento social del precio

La mera existencia de infraestructuras de uso gratuito es ya un incentivo para cuestionar el precio de las otras por las que se debe pagar. Resulta difícil entender por qué unas pueden ser gratuitas y otras no. Otras veces, además, el cuestionamiento surge de la percepción de agravios comparativos, como cuando se fija un precio demasiado alto comparado con el de infraestructuras similares en otros lugares. Finalmente, sin ánimo de ser exhaustivo, a menudo afloran también motivaciones de tipo emocional (solidaridad social, interés político, etc.). Muestra de ello, por ejemplo, es el cuestionamiento social a que las personas con escasez de recursos tengan que pagar por servicios considerados básicos.

La tipología de los motivos para cuestionar el precio es en definitiva muy variada. Además, como en todos los asuntos reales de cierta complejidad, el cuestionamiento social suele producirse por convergencia simultánea de varios de esos diferentes motivos, generándose una problemática variada y muy específica en cada situación concreta. Pero, a efectos de simplicidad y generalidad de aplicación de lo que sigue, no voy a analizar aquí problemáticas muy específicas. Aunque en algunos casos emplearé ejemplos con fines de clarificación, pretendo más bien identificar y analizar los motivos que generan cuestionamiento social del precio desde una perspectiva general. Además, para evitar subjetividad, no entraré en valoraciones de tipo emocional, ni enjuiciaré la conveniencia o no de introducir compensaciones sociales. En particular, supondré que la fijación de precios de uso de las infraestructuras no se emplea como medio de redistribución de rentas. Desde luego, esto no siempre es así en la práctica. Y ello tendrá efectos positivos o negativos según las circunstancias de cada caso concreto. La realidad, por tanto, será en todo caso más compleja que lo aquí descrito, pues suele mezclar simultáneamente motivos ambientales, sociales, económicos, ideológicos, políticos, emocionales, etc., que suelen además amplificarse entre sí. En todo caso, las simplificaciones que aquí incluyo no restarán generalidad a las conclusiones del análisis que presento.

Para una exposición más sistematizada, clasificaré los motivos del cuestionamiento social en tres grandes grupos, según su naturaleza:

  1. Motivos de naturaleza cuantitativa, que se basan en la relación existente entre el Precio Fijado (PF, pago que se exige por el uso de una determinada infraestructura, ver artículo anterior) y otro indicador de referencia.
  2. Motivos de naturaleza emocional, que no se basan en criterio cuantitativo alguno, sino que obedecen a consideraciones de tipo sociológico, ideológico, político, o puramente emotivo.
  3. Motivos de naturaleza tecnológica, que surgen como consecuencia del desarrollo exponencial de las tecnologías digitales actuales.

En lo que resta de este artículo analizaremos en detalle los motivos de naturaleza cuantitativa, dejando para artículos siguientes los otros dos grupos.

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El ocaso de las infraestructuras en la era de Twitter (II.b)

Introducción

varioustwitter

En el artículo anterior de esta serie, analizamos la relación entre el ámbito de uso de las infraestructuras de servicios públicos y la consideración social de su operador. Vimos que el hecho de tener que dar servicio a un gran número de usuarios tiene una sucesión de consecuencias que lleva inevitablemente a incentivar el cuestionamiento del operador, con independencia de que desarrolle su tarea con calidad, rigor, eficiencia y precio justo.

En el presente artículo analizaremos la mecánica y los condicionantes que la existencia de ese cuestionamiento introduce en la política de precios de uso de las infraestructuras, sin salir -de momento- de lo que en la Introducción del artículo anterior denominé la característica de ámbito de las infraestructuras.

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El ocaso de las infraestructuras en la era de Twitter (II.a)

Introducción

varioustwitter

En el artículo anterior presenté tres características que creo básicas para entender la más que discreta consideración social de los operadores de infraestructuras de servicios públicos que se da actualmente.

Vimos así, en primer lugar, una característica de ámbito de prestación que, en el caso de las infraestructuras de servicios públicos, está constituido por colectivos varias veces más grandes que los de sus propios promotores. Este ámbito incluye poblaciones enteras de ciudades o países, e incluso mayores.

En segundo lugar, una característica de naturaleza, que deriva de estar formadas por elementos materiales, físicos, dispuestos espacialmente de una forma específica y con una esperada larga vida útil.

Y en tercer lugar –last but not least– una característica de objetivo, que no es otro que convertir en realidad futura una situación imaginada en el presente.

En los próximos artículos iremos analizando, secuencialmente para cada una de estas características, cómo se concreta su impacto en la consideración social del operador.

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