Logros y retos de la gestión del agua en las smart cities

[English version]El día 14 de noviembre participé en la sesión plenaria de Medioambiente del Smart Cities Expo & World Congress de Barcelona,  bajo el título general de Retos para una ciudad más sostenible.

Según el propio programa de la sesión, la temática era: Las ciudades son uno de los principales consumidores de energía y recursos naturales. ¿Qué pasos deben darse para lograr ciudades sostenibles? ¿Qué nuevas ideas se han aportado para reducir las emisiones y el consumo de energía en las ciudades? ¿Cuál es el futuro de la gestión de aguas y residuos?

Los puntos principales que allí presenté fueron:

  • Contrariamente a lo que parece deducirse de la temática de la sesión,  las ciudades NO son uno de los principales consumidores de agua. De hecho, a nivel mundial, las ciudades consumen solamente entre el 15% y el 20% del total de agua, correspondiendo un 70% al consumo agrícola, y el 10%-15% restante, al consumo industrial.
  • Ahora bien, este 15%-20% de consumo urbano de agua se refiere al consumo directo. Es evidente, por otra parte, que gran parte del consumo de agua agrícola genera productos agroalimentarios que finalmente se consumen en las ciudades. Así, cuanto mayor población resida en éstas, mayor producción agrícola habrá que hacer para alimentarlas. Pero, en todo caso, la gestión de esa parte del agua no corresponde a las ciudades.
  • Con esta distribución de consumos, un ahorro de un 1% en el agua urbana, no es significativo frente a un 1% en el agua agrícola. La buena notícia es que en la gestión del agua agrícola existe aún un gran margen para mejorar la eficiencia. Mejora que, por su parte, es imprescindible para producir los alimentos que va a exigir una población rápidamente creciente a nivel planetario.
  • En la mayoría de los países desarrollados, el consumo de agua per capita en las ciudades ha ido disminuyendo de forma sostenida y continua en los últimos años. Por ejemplo, en Barcelona, el consumo doméstico per capita en el año 2000 era de 131 litros por habitante y día, mientras que en 2011 fue de tan sólo 106, muy cerca ya de los 100 litros por habitante y día que establece la OMS como límite inferior para poblaciones de su tipo.
  • En la gestión del agua urbana, gracias a esfuerzos en I+D tecnológica y en nuevos modelos y prácticas de gestión, en los últimos años se han producido notables avances para reducir el consumo tanto de agua como de energía, así como para mejorar las condiciones de vida, la garantía cualitativa y cuantitativa del suministro, la sostenibilidad y la protección frente a desastres naturales. A título de ejemplo, se pueden citar:
    • La reducción de fugas en las conducciones, gracias a sofisticados sistemas de simulación numérica y de sensorización de redes. Hoy día el nivel de fugas de las redes en los países desarrollados es muy inferior su óptimo económico, y aún se siguen reduciendo por criterios de sostenibilidad y conciencia ambiental de la sociedad.
    • La recuperación de fuentes de suministro, anteriormente abandonadas por su mala calidad, gracias a mejoras introducidas tanto en el tratamiento de las aguas residuales, como en los procesos y sistemas de potabilización.
    • La regeneración y reutilización de aguas, empleando agua de calidad suficiente a cada uso, sin malgastar agua de máxima calidad (potable) en aquellos casos en que no es necesario por requerimientos sanitarios.
    • La prevención y protección frente a inundaciones urbanas, gracias a la implantación de sistemas de gestión de drenaje avanzados, basados en información meteorológica, sistemas de telecontrol e implantación de estructuras activas de almacenamiento y conducción hidráulicas.
    • La recuperación de la energía en las plantas depuradoras de aguas residuales (biogas), y la producción de energía en los sistemas hidráulicos de la red de abastecimiento urbana.
    • La implantación de telelectura, con las posibilidades que abre para un uso más responsable del agua y para el envío en tiempo real de consejos personalizados al usuario final para mejorar su propia gestión del agua.
  • En cuanto a los retos que plantea el futuro, señalé como más importantes, a mi modo de ver, los siguientes:
    • La disponibilidad de recursos financieros para poder implantar las infraestructuras necesarias. Gran parte de los problemas de falta de agua de calidad adecuada tienen que ver con la escasa disponibilidad de financiación, especialmente agravados en los últimos años de crisis económico-financiera.
    • La dicotomía largo/corto plazo. El incremento de población en el planeta, la sostenibilidad y la atenuación del cambio climático son cuestiones intrínsecamente de largo plazo. Requieren planificación y estrategia. Por contra, los asuntos relacionados con el dinero y la política tienen tendencia a ser de corto plazo. Ello produce desequilibrios que habrá que superar.
    • La incorporación de las maneras de la economía digital a la vieja economía puede ser un buen dinamizador para encontrar nuevos modelos productivos y de gestión que ayuden a mejorar las perspectivas. Entre otros aportes de la economía digital, la búsqueda de aplicaciones adecuadas de mecanismos de crowdsourcingcrowdfunding ysocial business pueden ayudar a encontrar nuevas soluciones innovadoras y disruptivas.
    • Es imprescindible contar con la implicación directa de las personas en el análisis de los problemas y en la definición de las soluciones.

Y, para concluir, 2 imágenes valen más que 2.000 palabras…

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