La gestión del agua en las Smart Cities

Como es sabido y ya hemos comentado en un post anterior, en los últimos tiempos el concepto de smart city ha ido ganando una presencia muy destacada entre las personas e instituciones públicas y privadas responsables de la gestión de las ciudades, los proveedores de servicios urbanos y las compañías de tecnologías de información y comunicación. Como sabemos, este concepto se orienta a la búsqueda de la eficiencia, la sostenibilidad y la calidad de vida en las ciudades, a través de las posibilidades que ofrecen hoy las tecnologías de la información y las telecomunicaciones.

Barcelona, 13 a 15 de Noviembre, 2012

En consecuencia con la gran expansión del concepto, se organizan gran cantidad de congresos y otros eventos relacionados con las smart cities, tanto a nivel nacional como internacional. En ese sentido, cabe destacar el Smart City Expo & World Congress que se celebró en Barcelona en noviembre del año pasado con gran éxito de instituciones, ponentes y congresistas, y que tiene prevista su segunda edición el próximo noviembre, esperándose un éxito aún mayor. En la edición del año pasado, el sector del agua tuvo una presencia muy relevante, a la que yo mismo colaboré discretamente moderando una sesión. En la edición prevista para este año, los profesionales del agua también tendremos novedades muy interesantes que presentar. Pero en todo caso, lo más habitual es que en estos eventos, los protagonistas principales sean la energía, la movilidad y las tecnologías de información y comunicación. Y si se llega a hablar del agua, en general no se suele pasar de comentar avances en la detección de fugas o de la implantación de sistemas de telelectura de consumos y sus beneficios asociados. Sin embargo, los responsables de los servicios de agua en las ciudades tienen un papel mucho más relevante en este contexto. Primero, porque gestionan el agua, elemento primordial para la vida y el medio ambiente en general, y en las ciudades en particular. Y segundo, porque trabajan inmersos en la ciudad y conocen muy bien sus retos y necesidades.

Así, además de la reducción de fugas y la telelectura, en el área de la producción y distribución de agua potable, los gestores profesionales están introduciendo mejoras en la predicción y gestión de la demanda de agua, la optimización energética, la sensorización de las infraestructuras para una gestión optimizada (cantidad/calidad), la operación de la flota de vehículos y la gestión de los datos comerciales geo-referenciadas, con sistemas de alerta a los teléfonos móviles, etc.

En el área del drenaje, las nuevas tecnologías permiten avanzar en la gestión optimizada e integrada de redes, estaciones depuradoras y vertidos al medio receptor, la gestión avanzada y dinámica en tiempo real de las redes, con simulación y prevención de inundaciones, y con los correspondientes avisos y alarmas a los entes de protección civil y población en general, etc.

En el área del medio ambiente, se está ya desarrollando e implantando sistemas de regeneración de aguas residuales, control en tiempo real de vertidos, gestión de olores, riego urbano inteligente, control de la calidad del agua de baño, reducción de la huella de carbono, etc.

Finalmente, last but not least, en cuanto a la relación entre el agua y la energía, se desarrollan y aplican soluciones smart en la generación y utilización del biogás en las depuradoras, la recuperación de energía hidroeléctrica y térmica en las infraestructuras gestionadas y el incremento de eficiencia en el consumo energético en las instalaciones, etc.

Todos estos ejemplos son consecuencia directa del desarrollo que las nuevas tecnologías ofrecen para la solución de los problemas del agua y para la optimización de los procesos productivos, comerciales y de atención al cliente en los sistemas de gestión del ciclo urbano del agua. Y todos ellos con una clara orientación smart city: mejorar la sostenibilidad y la calidad de vida en las ciudades, con aplicación de las tecnologías de vanguardia.

Por otra parte, estos ejemplos salen de un enfoque top-down, en el sentido de que son las tecnologías las que abren el camino a nuevas soluciones de mejora. Pero en el contexto smart cities, hay también que efectuar un enfoque bottom-up, es decir: partir de las necesidades directas de los ciudadanos y definir e implantar las soluciones adecuadas, haciendo uso de lo que permita la tecnología disponible en cada momento. Y en este enfoque, los servicios de agua urbanos están especialmente bien situados, dada su proximidad a la dinámica ciudadana.

Podemos ver un buen ejemplo de esto último en la aplicación desarrollada por Aqualogy que permite a los ciudadanos y turistas ver en tiempo real y en sus smartphones el estado de la calidad del agua y otras informaciones relevantes de las playas. Pueden así, desde el lugar donde se encuentren en ese momento, tomar la decisión de ir o no, en función de lo que está pasando en ese preciso momento en su playa favorita.

Las posibilidades de aportación de los servicios de agua urbana al desarrollo e implantación del concepto smart city son por lo tanto muy potentes y variadas.  Además, como ya vimos en otro post anterior, el concepto smart city conlleva una carga de competitividad muy importante, configurando actualmente un concepto básico para incrementar la competitividad de nuestras ciudades.  Como es obvio, en el contexto económico que vivimos actualmente, el concepto de competitividad es clave. Las ciudades más competitivas serán las que ofrecerán una mejor calidad de vida a sus ciudadanos, dentro de un marco medioambientalmente acogedor. Estas características son las que elegirán los ciudadanos para instalarse en ellas y poder progresar personal y colectivamente. Y eso, a su vez, es lo que hará progresar a la propia ciudad en un continuo círculo virtuoso. Por eso, los administradores de las ciudades se están tomando muy en serio el concepto smart city, intentando llevarlo a la práctica en un contexto en el que los recursos económicos son escasos y los proyectos correspondientes deben superar clara y positivamente el análisis coste/beneficio para poder ser ejecutados. Y en este recorrido, los servicios de agua urbanos pueden ser magníficos colaboradores en la definición e implantación de soluciones smart city óptimas.

Basado en un artículo que publiqué en el número 5 de la revista Blau, de abril 2012, editada por la Agrupación de Servicios de Agua de Cataluña, ASAC)

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